Monos con navaja.

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Política Nacional / Carlos Mira

Muchos gobernadores y provincias se han convertido en un conjunto indigno de limosneros vendidos al mejor postor.

La sospecha sobre la integridad moral de los gobiernos y de los gobernantes no es nueva en la Argentina, ni privativa del gobierno de los Kirchner. Se sabe que la media de la sociedad argentina presume o está convencida de que los que se instalan en el poder roban.

Obviamente, un país en donde los que gobiernan roban no puede llegar a buen puerto de por sí. Pero, además, si los ladrones son burros el tema se hace doblemente grave.

En ese sentido, el gobernador de La Rioja acaba de decir que el hecho de que el gobierno federal reparta parte de su ingreso por retenciones a la soja es una señal del “país federal”. En sus propias palabras, dijo frente a la pregunta sobre qué le parecía la medida: “Bueno… ése es el país federal…”.¡No, Beder Herrera, no! Ése no es el país federal, ése es el país unitario. El país federal, el que organizó la Constitución, es el que hace de las provincias, entre ellas la suya, jurisdicciones autónomas y dignas, casi independientes del poder central que retienen la gracia de la vida propia, de la creatividad autóctona y, por supuesto, de la responsabilidad sobre sí mismas.

El país federal es aquel cuyas provincias (o estados, como en realidad deberían llamarse) no andan limosneando una moneda al poder central; el país federal es aquel en donde las provincias tienen lo suficiente de lo que hay que tener (todos sabemos a qué me refiero) para ser autosuficientes, para ser creativas, para atraer trabajo e inversión propia, para ser un Estado de verdad con todas las letras y no meras dependencias administrativas de un gobierno central unitariamente constituido.

Esta destrucción de la dignidad del interior a cambio de plata no es nueva, aunque cada vez que se la verifica no deje de revolver las tripas de todos los ciudadanos del interior que se precian de tales y que no se sienten representados por parásitos rastreros dispuestos a vender el orgullo de su provincia a cambio de que un puñado de billetes le resuelva su vagancia.

Cuando el país, en 1932, reinició su camino de fascismo instituyendo el impuesto a los réditos, por el que se transformó en punible el trabajo lícito, ya se dio esta discusión cuando el engendro legal que lo creó propuso por primera vez en el país el inconstitucional sistema de coparticipación de impuestos. Pese a que la mayoría oficial logró imponer la medida que el país carga sobre sus espaldas desde entonces aunque fue presentada como “de emergencia”, hubo muchos diputados dignos que defendieron las autonomías provinciales con una hombría de la que hoy carece el gobernador de La Rioja, entre muchos otros, naturalmente.

Decía en aquella oportunidad el senador entrerriano Atanasio Eguiguren: “La consecuencia de este impuesto será el empobrecimiento de las provincias, el desquicio de sus rentas y el motivo de que tengan que venir a mendigar al gobierno central que las sustituya en el cumplimiento de los servicios que ellas se han reservado para si por la Constitución. El artículo 4 de la Ley Fundamental dice claramente cuales son los recursos que puede usar el Tesoro Nacional. Las demás contribuciones excepcionales a que se refiere ese artículo son las que la Constitución consigna en el artículo 67, inciso 2, y esos extremos no concurren para nada en las presentes circunstancias. El recurso en discusión, en consecuencia, debe ser descartado. Y para el caso que se apruebe el proyectado reparto, también inconstitucional, entre la Nación y las provincias, desde ya adelanto que la provincia de Entre Ríos renuncia a todas las participaciones y a cualquier compensación de carácter pecuniario”. Eso es un ciudadano senador del interior defendiendo lo que le pertenece.

O el gobernador Etchevehere, de la misma provincia, que en una nota a su colega de Santa Fe, el doctor Molinas, le dice: “La situación de subordinación excesiva que generan las compensaciones en el curso deprimente de los subsidios, arruina el concepto de la personalidad política de los Estados Federales y nos aproxima cada día más al centralismo gubernamental que no es el de la Constitución… Hemos hecho del gobierno central un organismo excesivamente poderoso, factor principal de las perturbaciones que soporta la Nación”.

Parece ser que siempre son Entre Ríos y sus hombres la provincia y la sociedad llamada a poner delante de la república la defensa contra el totalitarismo y el fascismo de Estado, desde Urquiza a De Angeli.

Las palabras de Beder Herrera prueban que en el mejor de los casos es un ignorante, en el sentido técnico del diccionario, es decir, que ignora lo que dice la Constitución y cuál es el espíritu con el que organizó el país. Y en el peor que es un cínico más, también en el sentido técnico del diccionario, es decir, que tiene la desvergüenza de querer hacer pasar una cosa por otra; de querer hacer pasar lo que es una medida para profundizar el enfrentamiento y el odio por un lado y de hacer caja electoral por el otro, por una medida que reivindica el valor federal que la Constitución le dio a las provincias y que gobernadores, como Beder Herrera, se han encargado de convertir en un conjunto indigno de limosneros vendidos al mejor postor. © www.economiaparatodos.com.ar

Cómo venderles un buzón a gobernadores e intendentes

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El anuncio presidencial de la coparticipación de los derechos de exportación de la soja no deja de ser, en gran medida, un chiste de mal gusto.

Si yo fuera intendente o gobernador no me apuraría a festejar el anuncio de la presidente Cristina Fernández de Kirchner sobre la coparticipación de los derechos de exportación a la soja. Es que quienes anunciaron la medida han dado acabadas muestras de no tener códigos ni límites para lo que hacen.

En primer lugar, si yo fuera intendente o gobernador me sentiría mal por ser usado por Néstor para enfrentarme con los productores agropecuarios. Que hay una clara intención política al respecto lo confirma el hecho de que lo que van a coparticipar son solamente los derechos de exportación de la soja. Si los K son tan federales y dadivosos, ¿por qué solo la soja y no todos los derechos de exportación? Claro, la soja es el tema central de debate y por eso se limitaron a coparticipar el impuesto de esa exportación. Para tratar de descolocar al campo. En esta medida no hay ni concepto de solidaridad ni de federalismo, hay solo una ambición de intentar el enfrentamiento de la sociedad. Ya lo hicieron con la Mesa de Enlace, adelantando las elecciones y mil ejemplos más.

Además siempre buscan confrontar diciéndole a la gente que hay pobres porque otros tienen mucho. Es el típico discurso demagógico para quitarse de encima la responsabilidad que les cabe por destruir de tal manera la economía del país que han generado más pobreza e indigencia. ¿Cómo hacen Néstor y Cristina para relacionar la pobreza del conurbano bonaerense con el agro? ¿Acaso los pobres que viven en la Matanza trabajan bajo formas de explotación en algún campo de la zona? Los pobres que Cristina descubrió en Tartagal, ¿trabajan en algún campo de Pergamino, Junín o Azul y son explotados por la “oligarquía vacuna”, o son el producto de la incapacidad que tiene el matrimonio para generar políticas públicas de crecimiento y mejora en la calidad de vida de la gente?

En segundo lugar, viendo la capacidad que tiene Néstor para decir una cosa un día y hacer la contraria al siguiente, si yo fuera gobernador o intendente me preguntaría si, luego de las elecciones, Néstor no le hará firmar a Cristina otro DNU eliminando la coparticipación de las retenciones a la soja. No vaya a ser cosa que se ilusionen y luego les digan: ¿vos te creíste en serio que te iba a dar parte de mi caja?

En tercer lugar, si yo fuera gobernador o intendente, pensaría si lo que Néstor y Cristina me pueden llegar a dar por la coparticipación de las retenciones a la soja no me lo quitarán de las transferencias no automáticas. Como se sabe, hay dos tipos de transferencias de la Nación a las Provincias. Una es por coparticipación, que es automática, y la otra es de acuerdo al paladar del Ejecutivo. Estas segundas son transferencias no automáticas de la Nación a las provincias. El año pasado la Nación le transfirió recursos no coparticipables a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires $ 7.536 millones. Según Cristina, las provincias recibirán unos $ 6.520 millones por este ataque de generosidad de Néstor. Si es así, en una de esas le dan los $ 6.520 millones pero les quitan los $ 7.536 de transferencias no automáticas. ¿Es capaz Néstor de hacer semejante cosa? ¿Le cabe alguna duda al lector? Así que si yo fuera gobernador o intendente no me apuraría a descorchar el champagne y menos a aplaudir porque Néstor, usando la boca de Cristina, es capaz de inventar cualquier excusa para quedarse con la caja. Dicho de otra forma, no me extrañaría que les estén vendiendo un buzón a gobernadores e intendentes.

Claro que todo esto queda subordinado al resultado de las elecciones. Quiero decir, suponiendo que Néstor se presente a las elecciones, es casi seguro que pierden la mayoría en el Congreso. Digo que es casi seguro porque la realidad es que hoy no sabemos si Cristina es presidente porque consiguió los votos o porque los inventaron. Es que las elecciones del 2007 fueron tan poco transparentes y Cristina salió a anunciar su victoria cuando recién se habían escrutado oficialmente solo el 12% de las mesas de la provincia de Buenos Aires, que viendo el comportamiento que tienen uno se siente con alguna inclinación a dudar de la legitimidad del resultado, ergo, ¿quién puede asegurar que Néstor pierde las elecciones en junio o en octubre?

Pero si hay un control eficiente del acto electoral todo indica que ni siquiera en la provincia de Buenos Aires tiene asegurada la victoria. Es llamativo que si Néstor está tan seguro de que va a ganar en Buenos Aires, todavía no haya formalizado su candidatura. Como muy bien me hacía notar Jorge Giacobbe, si alguien mide bien en las encuestas, se queda quieto y no hace grandes anuncios como el adelantamiento de las elecciones, esto de la coparticipación o la modificación de la ley de radiodifusión. Con los líos que hay en el país, dedicarse a estas pavadas indica que, o viven en la Luna o están intentando de todo para ver si Néstor puede mejorar en las encuestas.

Lo cierto es que, de no haber fraude, Néstor pierde la mayoría en el Congreso. Si pierde la mayoría, se acaban los superpoderes, la caja y cuanto capricho le pase por la cabeza. Sin poder manejar el país como un autócrata y en el medio de un lío económico fenomenal, tal vez le dejen el incendio a otro y la coparticipación de las retenciones pase a ser historia como lo fueron los U$S 20.000 millones de inversiones chinas, los créditos para inquilinos, el canje de bicicletas y calefones y demás delirios que hemos vivido en los últimos 6 años.

En definitiva, todos sabemos que el problema no pasa solamente por coparticipar los derechos de exportación, sino que pasa por dejar de pisotear al campo para que pueda producir. Con este anuncio el campo va a seguir agonizando, la actividad económica continuará cayendo y los conflictos de las provincias e intendencias se irán agravando. Salvo, claro está, que Cristina piense que con el canje de bicicletas va a producir una explosión de crecimiento.

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Esto es ideologia K

Escuchen:

De Petris entrevistado por José Benegas en "Esta lengua es mía"




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En manos de la divina providencia

Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky

La ignorancia de Néstor Kichner obliga a los argentinos a encomendar su destino a los designios de Dios.

Todo parece indicar que la genialidad que inventaron en el Gobierno para vender autos cero kilómetro no tuvo el resultado esperado. De acuerdo a los datos informados, en enero se patentaron 12.000 autos menos que en el mismo mes de 2008.

Este dato en sí mismo no dice todo. En efecto, representantes de concesionarias de autos están pidiendo que el plan del Ejecutivo se extienda a vehículos de mayor valor: en vez de un límite de $ 50.000, piden que sean de hasta $ 120.000. Como en los autos de la franja más alta generalmente implican un cambio de unidad, la otra modificación necesaria para que eventualmente pueda funcionar el sistema ideado por el gobierno requiere que se elimine la restricción de que el que compra el auto no haya comprado otro auto y sea el primero o el primero en no sé cuántos años.

¿Qué nos está indicando este dato? Que el segmento de la población a la que apuntó el demagógico plan venta de autos no demandaba autos cero kilómetro como primera prioridad. En realidad, no hace falta ser un genio para darse cuenta que semejante proyecto no tenía la más mínima lógica. Es que quien compra un auto, en el que hasta el volante puede ser opcional, tiene un ingreso limitado. En este momento en que la inflación le come el ingreso a la gente y además tiene miedo de perder su trabajo, era previsible que no podían ser muchos los que se lanzaran a pagar una cuota con sus ingresos derretidos por la inflación y, encima, pagar la patente, mantenimiento, gastar en nafta, etc. Por otro lado, hay otro problema que no es menor, los planes cerrados ajustan trimestralmente por el valor del auto. Mientras esté Moreno en su cargo, el valor del auto se mantendrá quieto, pero el día que no esté más, se acaba el dibujo del precio y la cuota puede llegar a ser impagable.

Tampoco me queda muy claro que si el plan se extiende a autos de mayor valor el sistema pueda funcionar. Cuento una experiencia personal. Averiguando para cambiar mi auto, un Toyota Corolla, fui a varias concesionarias de Toyota. En dos de ellas (una en la que había comprado el que tengo) me dijeron que no tomaban mi auto como parte de pago porque no podían vender los usados que ya tenían y en otro lo tasaban los suficientemente bajo como para desestimular la operación. Desde el punto de vista micro, si Toyota no toma como parte de pago los autos que ellos mismos fabrican, demuestra el poco interés por fidelizar al cliente. Digamos que no es una marca confiable para los clientes o, si se prefiere, tienen una política comercial de muy corto plazo que la hace poco recomendable como opción confiable. Pero más allá de este caso de política comercial espanta clientes de Toyota, lo cierto es que las concesionarias están saturadas de autos usados que no pueden vender, por lo tanto, la pregunta es: si todos van a tener comportamientos similares a Toyota, ¿quién va a comprar autos de $80.000 o $ 120.000 si no le toman el auto como forma de pago porque no venden los usados que tienen? Porque cae de maduro que en ese rango de precios el que va a comprar un auto es porque cambia el que tiene, y si no quieren tomar usados o los toman a precios muy bajos, la operación no va a poder realizarse.

Este fallido caso de los autos muestra el grado de ignorancia en la que está sumergido Néstor en materia económica, además de la incapacidad que tiene para aplicar políticas públicas de largo plazo. ¿Cuál es el grosero error económico que comete Néstor, entre la infinidad de otros groseros errores que ha cometido? El creer que la producción es un fin en si mismo, cuando en rigor la producción es un medio para satisfacer las necesidades de la gente. Aquellas necesidades más urgentes.

Además de saber que la caja no es ilimitada, Néstor debería saber que los recursos tampoco son ilimitados, pero las necesidades de la gente sí son ilimitadas. El mercado que tanto detesta Néstor, y Cristina repite como un lorito la misma cantinela de su marido, es un proceso de descubrimiento por el cual los empresarios deben descubrir qué demanda la gente con más urgencia. La asignación de los escasos recursos productivos (capital y trabajo) deben asignarse hacia aquellos sectores en los cuales la gente demanda bienes mayor prioridad que otros. ¿Cómo descubre el empresario dónde está esa demanda? Por el mecanismo de los precios. En los sectores en los que hay una rentabilidad superior al resto de los sectores productivos de la economía hay una demanda insatisfecha y es en esa dirección que deben asignarse los recursos. Es decir, antes de producir hay que descubrir qué está demandando la gente. ¿Qué hizo Néstor, y la mandó a Cristina anunciar desde el atril como Chirolita? Puso el acento en la producción sin saber si lo que iba a producirse era lo que demandaba la gente. Para Néstor la producción es un fin en si mismo en vez de ser un medio para satisfacer las necesidades de la población. El resultado fue el fracaso del plan. Lo que consiguieron fue dilapidar algunos recursos sin mover el amperímetro de la economía, porque se pusieron a producir sin pensar en qué está demandando el consumidor en forma más urgente.

Entre otras muchas razones, es evidente que el matrimonio jamás va a poder sacar a la Argentina del pozo en la que la metió porque tienen varios problemas. El primero y fundamental es que ya no son creíbles. Han mentido tanto que son incapaces de generar la más mínima expectativa positiva en los inversores y en la población en general.

El segundo problema es que Néstor, que cree que sabe economía, considera que el mercado no es eficiente asignado los recursos y que un grupo de iluminados cómo él y Moreno saben en qué dirección hay que asignar los recursos. Cristina se ha encargado de, insisto, repetir como un lorito el discurso de su marido diciendo que se ha demostrado que la acción del Estado en la economía desmiente las bondades del liberalismo. Más allá de que desde el atril ha demostrado en infinidad de veces que no sigue el sano principio de poner el cerebro en funcionamiento antes de poner la lengua en movimiento, lo concreto es que Néstor, que es quien gobierna en los hechos, nunca va a lograr que la economía funcione eficientemente porque como mete la mano en toda la economía, distorsiona los precios relativos de tal manera que impide que los recursos se asignen de acuerdo a lo que necesita la gente. Nuevamente, para él la producción es el fin y no un medio para satisfacer las demandas de los consumidores. Sumergido en esta ignorancia económica, necesariamente la economía va a andar a los tumbos. Un ejemplo claro fue el de su intervención en el sector agropecuario. Destrozó la ganadería y la industria láctea y después se quejó del yuyito. Entonces decidieron que había que limitar la producción del yuyito y producir carne que el Estado no permite exportar. En rigor, la limitación a la producción del yuyito fue el discurso que le armaron a Cristina para tratar de esconder que lo que buscaban del odiado yuyito no era otra cosa que la caja necesaria para financiar el populismo que llevan a cabo.

En síntesis, tenemos un serio problema, porque Néstor nos ha metido en una crisis monumental y, además, no tiene capacidad ni conocimientos para resolver el lío que armó. Confunde cosas tan elementales como fines con medios, como el caso de la producción como fin en sí misma y producir para satisfacer necesidades de la gente. Si alguien desconoce este concepto básico de economía y, encima, está a cargo de ella y, para peor, cree que sabe, la supervivencia de los argentinos está en manos de la providencia divina.

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¡¡¡Y el Rodrigazo ya llegó!!!

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Opinión / Roberto Cachanosky

La inconsistencia del modelo kirchnerista está comenzando a hacerse evidente incluso para quienes lo defendieron por largo rato.

A mediados de este año, Mariano Grondona tuvo la gentileza de invitarme a su programa Hora Clave para analizar la situación económica. En esa oportunidad, luego de describir el lío que estaba haciendo el Gobierno, sostuve que, dada la distorsión de precios relativos que había implementado el kirchnerismo y los problemas de inflación, endeudamiento público y fiscales, íbamos de cabeza a un Rodrigazo.

Luis Novaresio, que hace un muy buen trabajo acompañando a Mariano Grondona en su programa, me preguntó cuándo iba a producirse ese Rodrigazo. Luego de su insistencia, le respondí que antes de fin de año íbamos a tener una situación complicada.

Al margen de todos los descalabros que han cometido, voy a hacerme el autobombo sobre el tema del Rodrigazo. Es que acabo de recibir la factura de EDENOR de mi casa, que tiene una tarifa T1-R2, y el consumo del sexto bimestre de este año fue de 2.181 kWh. En el mismo bimestre del año pasado, mi consumo había sido de 2.025 kWh. Es decir, que este bimestre consumí un 7,7% más que en el mismo bimestre del año anterior. En el secxto bimestre de 2007 la factura fue por $ 216,65. La factura que me acaba de llegar por el sexto bimestre de 2008 es de $ 842,71. Por un 7,7% más de consumo la factura, aumentó un 290%. Se multiplicó casi por cuatro.

La escala, oportunamente anunciada por Julio De Vido, es muy complicada dado que cambiaron los rangos, pero para hacerlo lo más sencillo posible, en el rango de consumo que yo estaba pagaba 0,052 pesos por kWh. a partir de octubre el costo del kWh. pasó a $ 0,148, es decir, un aumento del 185%. Pero como también se toma como referencia el promedio de consumo del 2003 (año en que yo no habitaba esa casa, pero la conservaba) tengo un castigo adicional por consumir más que en ese período. Algo que no voy a poder solucionar por razones obvias. Siempre me va a dar más alto que el año base 2003.

Me comuniqué con el departamento de atención al cliente de EDENOR donde muy amablemente me explicaron la situación. Por curiosidad, pregunté si había mucha gente en esa situación y el chico que me atendía (le pregunté la edad) me contestó que durante el día el 95% de los llamados era por el mismo motivo, es decir, consultar el porqué de tanto aumento en la factura.

Para todos aquellos que continuamente me insultan y dicen que siempre pronostico cosas que no ocurren, tanto en el foro de www.economiaparatodos.com.ar como cuando escribo para La Nación.com, puedo decirles que, ante tamañas barbaridades que cometieron los Kirchner, un economista medianamente serio es raro que se equivoque en sus pronósticos. Y, la realidad es que, como dije en el programa de Grondona, antes de fin de año íbamos a tener un Rodrigazo. La factura de luz es la primera muestra del botón de lo que viene.

Por cierto, hoy es fácil para muchos colegas economistas montarse en la crítica a la política económica, la cuestión era jugarse en los pronósticos sobre la inconsistencia del modelo K cuando estaba el viento de cola de afuera. Ahora son todos gallitos que cacarean ante la tormenta que se viene. ¿Por qué no hablaron antes? Si no vieron venir el problema, son pésimos profesionales. Si lo vieron venir y se callaron, actuaron con hipocresía ante la sociedad. Que cada uno se ponga el sombrero que le corresponde. Los pocos que vimos venir el problema y lo anunciamos en el momento de esplendor de los K tenemos la conciencia tranquila.

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Matrix

Mátrix es una de las más grandiosas metáforas ideadas.

Máquinas inventadas con el propósito de hacer la vida humana más sencilla, termina esclavizando a la humanidad. Este es el tema más recurrente en la distopia de la ciencia ficción.

¿Por qué este miedo es tan universal- tan preocupante? Es porque en verdad creemos que nuestro tostador o nuestra laptop terminaran siendo nuestros amos mecánicos? Por supuesto que no.

Esto no es un futuro que temamos, sino un pasado que actualmente vivimos.

Supuestamente, los gobiernos fueron inventados para hacer la vida humana más sencilla y segura, pero siempre terminaron esclavizando a la humanidad. Eso que creamos para "servir", termina por mandarnos.

La idea que los estados fueron voluntariamente inventados por sus ciudadanos para incrementar su seguridad es primordialmente falsa.

Antes de que existiesen los gobiernos, en la época de las tribus, los seres humanos sólo podían producir lo necesario para su subsistencia. No existía por lo tanto ningún tipo de exceso de producción, tanto de comida como de cualquier otro recurso. Por lo tanto, no había sentido en la producción de esclavos, puesto que el esclavo era incapaz de generar cualquier tipo de exceso de producción que pudiese ser almacenado por su amo.
Si un caballo utilizado para jalar una carreta de arado sólo puede producir lo suficiente para su subsistencia, no hay razón para cazar o capturar un caballo. Sin embargo, cuando los avances agropecuarios permitieron la creación de un exceso de producción de las cosechas, de repente se volvió altamente productivo poseer seres humanos. Así como cuando una vaca es capaz de producir exceso en leche, la posesión de vacas se vuelve repentinamente productiva.

Los primeros gobiernos e imperios fueron de hecho una clase gobernante de cazadores de esclavos, que entendieron claramente que si el ser humano era capaz de producir mas allá de su subsistencia, valdría la pena cazarlos, capturarlos y en ultima instancia esclavizarlos.

Los antiguos imperios egipcios y chinos fueron en realidad granjas humanas, donde las personas fueron cazadas, capturadas, domesticadas y finalmente esclavizadas como cualquier otra forma de ganado. Debido a posteriores avances metodológicos y tecnológicos, los esclavos producían suficiente exceso para que el gasto del trabajo de capturarlos y mantenerlos representara una infinidad comparado con el total de su productividad. La clase gobernante - "los granjeros" - conservaban una gran porción de ese exceso, mientras repartían el resto en salarios y regalos a los "cazadores" o clase violenta - la policía, cazadores y otro tipo de sádicos, así también como a la clase propagandista - sacerdotes, intelectuales y artistas.

Esta situación continuó por miles de años, hasta los siglos 16 y 17, donde, de nuevo, los masivos avances en organización agrícola-tecnológica crearon la segunda oleada de producción en exceso. El cercado reorganizó y consolidó el ganado, resultando en por lo menos de 5 a 10 veces más de cosechas, creando una nueva clase de trabajadores industriales, desplazándose desde los campos y abaratándose en las nuevas ciudades.

La enormidad del exceso productivo agrícola fue la base del capital que llevó a la revolución industrial.

La Revolución Industrial no se consolidó porque la clase preponderante quisiera liberar a sus siervos, por el contrario, porque se dieron cuenta como "libertades adicionales" podían hacer de su ganado un factor maravillosamente más productivo.

Cuando las vacas son confinadas en cubículos muy estrechos, terminan golpeándose las cabezas unas a las otras, resultando esto en heridas e infecciones. Por lo tanto, los granjeros vieron más productivo darles más espacio - no porque quisieran ver a sus vacas libres, sino porque querían más productividad y menores costos.

El próximo paso de "mayor libertad" no es "libertad".

El ascenso del capitalismo de estado en el siglo XIX fue en realidad el ascenso de la servidumbre de "mayor libertad".
Libertades adicionales les fueron dadas al ganado humano, no con el propósito de liberarlos, sino con la intensión de incrementar la productividad.
Por supuesto que intelectuales, artistas y sacerdotes fueron - y son - bien pagados para esconder esta realidad. El gran problema de la moderna ganadería de seres humanos es el desafío del "entusiasmo".
El capitalismo de estado sólo funciona cuando el espíritu emprendedor dirige la creatividad y la productividad hacia la economía. Sin embargo, el exceso de productividad siempre trae aparejado un Estado más grande, y expande a la clase preponderante y sus dependientes, que se mantienen motivados por el adicional de productividad. Impuestos y regulaciones suben; la deuda del estado (mayor "ganadería" en el futuro) crece; los niveles de vida decaen y terminan por marchitarse. Depresión y desesperanza empiezan a esparcirse, en la medida que la realidad de ser esclavo se hace más visible para la población en general.

La solución a este fenómeno es propaganda adicional, medicamentos antidepresivos, superstición, guerras, campañas de contenido moral de cualquier tipo, la creación de "enemigos", inculcación de patriotismo, miedos colectivos, paranoia de los extranjeros inmigrantes, entre otros...

Es esencial entender la realidad del mundo.

Cuando miras el mapa del mundo, no estas mirando países, sino "granjas de cultivo".

Se te permiten ciertas libertades - propiedad privada limitada, derechos de circulación, libertad de asociación y trabajo - no porque tu gobierno apruebe estos derechos como principios - desde que siempre aparenta violarlos - sino porque la "ganadería sistemática" es mucho más barata para poseer y muchísimo más productiva.

Es importante entender la realidad de las ideologías.

Capitalismo de estado, socialismo, comunismo, fascismo, democracia - son todas diferentes formas y perspectivas de regulación de "ganado". Algunas funcionan bien por largos períodos (el capitalismo de estado), otras directamente no funcionan (comunismo). Todas fracasan eventualmente, porque es tanto inmoral como irracional tratar a los seres humanos como ganado.

El reciente "crecimiento" de libertades en China, India y Asia en general ocurre porque los "ganaderos" locales han desarrollado sus practicas de administración de cultivo. Han reconocido que poner vacas en establos más grandes provee al dueño más leche y carne.

Los soberanos se han dado cuenta que evitar que te escapes de la "granja", te volverá deprimido, inerte e improductivo. Un esclavo es más productivo cuando se imagina que es libre. Por lo tanto tus dueños te proveerán de la ilusión de que eres libre de manera de "cosecharte" más eficientemente.

Es así que entonces se te "permite" huir - pero nunca hacia la libertad, sólo hacia otra granja, porque todo el mundo es una gran granja. Preverán que no puedas llevarte contigo mucho dinero, te someterán a eterna burocracia, te restringirán tu derecho a trabajar - pero eres "libre" de irte. Debido a estas dificultades pocas personas logran de hecho marcharse. Si sólo una entre mil vacas escapa, pero la ilusión de escaparse aumenta en las 999 restantes, sigue siendo una red creada por el granjero.

Eres a su vez retenido en la granja a través de permisos. El tipo de ganado más productivo son los profesionales, por ende sus dueños los mantienen adiestrados con collares para perros electrónicos llamados "licencias", que sólo les permite ejercer su profesión en sus granjas.

Para hacer crear la ilusión de libertad aun más, en algunas granjas al ganado se le permite elegir entre unos cuantos granjeros que los inversores presentan. Como máximo, se le dan pocas opciones en cuanto a la forma de administrarlos. Nunca se les da la opción de clausurar la granja, y ser verdaderamente libres.

Escuelas públicas son sólo tinta para el adoctrinamiento del ganado. Entrenan a los niños a "amar" la granja, y tenerle miedo a la libertad y la independencia, y atacar a cualquiera que se atreva a cuestionar la brutal realidad de la esclavitud humana. Más aun, trabajo es creado para los intelectuales de los cuales resulta la propaganda que el estado tanto necesita.

Las ridículas contradicciones del estatismo - como la religión - solo pueden ser mantenidas a través del uso sin fin de propaganda sobre la mente de pequeños indefensos.

La idea de que la democracia y un supuesto "contrato social" justifican la brutalidad del uso del poder sobre billones es simplemente ridícula.

Si le dijeses a un esclavo que sus ancestros "eligieron" la esclavitud, y por lo tanto esta condenado por su decisión, simplemente diría: "Si la esclavitud es una elección, entonces elijo no ser un esclavo".

Esta es la afirmación más temida por la clase gobernante, es por eso que entrenan sus esclavos para atacar a cualquiera que se atreva a decirla.

El estatismo no es una filosofía.

El estatismo no se origina de evidencias históricas o principios racionales.

El estatismo es una justificación ex post facto para la esclavitud humana.

El estatismo es una justificación para ejercer la violencia.

El estatismo es una ideología, y todas las ideologías son variantes posibles de la administración de ganado humano.

Religión es una superstición dirigida a drogar niños con temores que eternamente deberán pagar para "aliviarse".

El nacionalismo es una descarada intolerancia dirigida a provocar un síndrome de Estocolmo en el ganado humano.

Lo opuesto a una superstición no es otra superstición, sino la verdad.

Lo opuesto a una ideología no es una ideología diferente, sino evidencia clara y principios racionales.

Lo opuesto a superstición e ideología - estatista - es filosofía.

La razón y el coraje nos harán libres.

No tienes que ser parte de un ganado.

Toma la píldora roja.

Despierta.

Formando súbditos

Written on November 26, 2008 – 11:49 am | by Jose Benegas

Es conocida la campaña de la AFIP por una "cultura tributaria", que es sinónimo de una cultura sumisa.

Tributar es un verbo que no ofrece dificultades semánticas:

1. tr. Dicho de un vasallo o de un súbdito: Entregar al señor en reconocimiento del señorío, o al Estado para las cargas y atenciones públicas, cierta cantidad en dinero o en especie.

2. tr. Ofrecer o manifestar veneración como prueba de agradecimiento o admiración.

Si se tratara sólo de una campaña publicitaria no sería tan grave, esta actitud tributaria está enraizada a través del sistema educativo en las creencias más profundas de los argentinos y en la moralina de la clase media sobre todo, que es consecuencia de aquél. Si el estado es fuente de tantas cosas bellas y la solución mágica para los temores existenciales, limitarlo en su financiamiento sería una calamidad universal.

El valor en una república o en cualquier organización libre en cambio no es la obediencia, sino la legalidad. La ilegalidad no debe ser obedecida, se reconoce el derecho a resistirla. El deber más bien.

La cultura tributaria en cambio es aquella en la que pagar es el valor y no la justificación de los impuestos, su determinación por procedimientos ajustados, el cuidado de que su destino también sea legal y que no superen el límite de la confiscación. En una república el valor es controlar los impuestos.

Sumemos que en un contexto de abuso impositivo el llamado contribuyente es puesto al margen de la ley a cada paso con normas que nunca podrá cumplir y la evasión aumenta como consecuencia de querer exprimir a la gallina de los huevos de oro más allá de lo posible, no digo ya de lo aceptable. Entonces la "cultura tributaria" se transforma en la "culpa permanente". Los ciudadanos son entonces lacayos y están listos para ser apresados cuando le poder lo elija.

En la Biblia el recaudador es un personaje objetado moralmente. Cuando aún se conservaba algo de sentido las fantasías tenían el mismo fin. El zorro por ejemplo, aparecía cuando el recaudador exprimia a la gente para restituirle sus fondos, como serían en este caso los capitalizados en las AFJP.

El adoctrinamiento comienza ahora desde la infancia. La AFIP ha creado un juego en el que los recaudadores son los buenos y los que no pagan, aunque producen los recursos que se quieren recaudar son los malos a los que hay que cazar. El zorro podría ser fusilado y reivindicado el capitán monasterio.

La "heroína" se llama Martina y se parece físicamente a la presidente que estamos padeciendo, con bastante ayuda del dibujante.